Para un aficionado el mejor telescopio no va a ser necesariamente el más caro, ni el más grande, ni siquiera el más sofisticado. El mejor telescopio simplemente será aquel que cada aficionado maneje con mayor soltura, y con el que obtenga las mejores imagenes con una mayor frecuencia, según sus posibilidades claro está.
Por ejemplo, hay aficionados que podrán aprovechar casi al máximo un reflector de tipo Schmidt-Cassegrain desde lo alto de alguna montaña, obteniendo magníficas imágenes, y fotos, de objetos de espacio profundo. Otros aficionados disfrutarán al máximo con la observación de objetos del sistema solar mediante un refractor de 80mm de diámetro, pues viven en una ciudad en la que los telescopios reflectores quedan casi completamente descartados por la contaminación lumínica del cielo.
Cada lugar, cada aficionado, tiene su telescopio adecuado.
¿Cuál es el más utilizado?
A pesar de lo dicho, si que podemos ver una clara preferencia por parte del aficionado por los telescopios de tipo reflector. ¿Por qué? Sencillo: el precio es inferior al de los refractores permitiendo adquirir instrumentos de mayores aperturas por el mismo coste.
En un telescopio refractor la luz debe atravesar la lente, mientras que en uno reflector ésta simplemente es reflejada por el espejo. Esta diferencia obliga a cuidar mucho más el proceso de fabricación de una lente, por ejemplo para obtener un índice de refracción homogéneo. Y por tanto los costes de producción de una lente van a ser bastante más elevados que los de un espejo.
Además del factor precio los refractores presentan otros inconvenientes en los tamaños más grandes. En primer lugar, no es factible fabricar lentes más allá de un cierto tamaño pues tienden a deformarse bajo su propio peso introduciendo aberraciones en la imagen. Con espejos no encontramos este problema pues siempre es posible apoyarlos sobre una de sus caras. Si bien de cara a un aficionado medio este punto no es muy importante, no deja de ser un inconveniente.
Otro problema derivado del tamaño es el hecho de que la longitud del tubo de los refractores será bastante mayor que la de un reflector a igualdad de diámetro. A grandes rasgos se puede decir que la longitud de un refractor debe ser unas 15 veces, como mínimo, el diámetro de la lente de objetivo. Mientras que para un reflector puede bastar con 4 veces el diámetro del espejo de objetivo.
Pese a todo, no todo son ventajas. Una desventaja importante de los reflectores frente a los refractores, es la calidad de la imagen obtenida. A igualdad en la calidad de las ópticas, un refractor proporcionará una imagen mejor, sobre todo en detalles finos. ¿A qué se debe este problema en la calidad? Entre otras cosas a la presencia del espejo secundario, y su soporte, delante del espejo objetivo, interponiéndose en el camino de la luz. Otro inconveniente es la menor durabilidad de las ópticas. Una buena lente, tratada con cuidado, durará toda la vida, mientras que un espejo requerirá revisar las superficies reflectantes periodicamente. Además la óptica de los reflectores tiene tendencia a descentrarse con cierta facilidad y hay que proceder a su ajuste.