Los prismáticos son una de las mejores opciones para iniciarse en el mundo de la astronomía amateur. Sus principales ventajas son, a grandes rasgos, la facilidad de uso y transporte, la comodidad de visión, y la sensación de profundidad y tridimensionalidad que ofrece el hecho de estar usando dos los dos ojos simultáneamente. Unos prismáticos abarcan un campo, un fragmento de cielo, muy amplio sin necesitar de monturas ni técnicas especiales para el seguimiento de algún objeto. En resumen, los prismáticos son el instrumento ideal para la toma de contacto con las estrellas y constelaciones, con un precio realmente moderado.
Los prismáticos permite recorrer de forma sistemática, y más o menos rápidamente, amplias regiones del cielo nocturno a la búsqueda de objetos nuevos como por ejemplo cometas, novas, etc.
Características de unos prismáticos:
En uno de los lados del los prismáticos, generalmente junto a uno de los oculares aparecen dos números con un formato similar a: 8X30, 10X50, 7X50, etc. El primer valor indica el número de aumentos que proporcionará el insrumento, mientras que el otro nos indica el diámetro en milímetros del objetivo. Ambos valores nos permiten calcular el diámetro en milímetros de la pupila de salida, es decir, el diámetro del haz de luz que emerge del ocular (Por ejemplo: para un 10X50 tenemos que la pupila de salida es: 50/10 = 5).
Para el uso astronómico se aconseja que la pupila de salida de los prismáticos sea de un diámetro similar a la pupila humana. En condiciones de oscuridad, la pupila humana se puede adaptar a una visión nocturna dilatándose hasta unos 6 o 7 milímetros.
En este sentido unos binoculares 7X50, o 10X50 serían muy adecuados. El 10X50 quizá fuera el más adecuado para su uso astronómico, pero el 7X50 resulta más luminoso y por tanto es preferido por muchos aficionados.