Un telescopio refractor, que realidad no es más que un anteojo astronómico, adquiere su nombre del hecho de que la imagen se forma cuando las lentes desvían la trayectoria de los haces de luz que las atraviesan: se produce una refracción de la luz.
Ventajas
¿Qué ventajas ofrece un telescopio refractor frente a otros sistemas, por lo menos a nivel de aficionado? Una de las principales reside en la calidad de la imagen: más nítida y con un mayor contraste. Este hecho es en parte debido a que no hay ningún objeto de por medio, al contrario que ocurre con los reflectores en los que el espejo secundario suele encontrarse justo delante del espejo principal. El tubo de los refractores es cerrado, y por tanto determinadas condiciones atmosféricas van a afectarle menos. Otro punto muy importante afecta al proceso de fabricación: una lente es mucho más tolerante en cuanto a errores de construcción que un espejo, es decir pequeños errores de curvatura que podrían dejar inutilizado un espejo, pueden ser aceptables con una lente. Algo muy importante teniendo en cuenta que un aficionado suele disponer de un presupuesto limitado, y que la calidad del instrumento va a depender en gran medida de este presupuesto. Finalmente podemos destacar el mantenimiento. Los buenos telescopios refractores, si se tratan con el debido cuidado son "para toda la vida". En el caso de un reflector los espejos tienden a desajustarse con cierta facilidad; hay que volver a ajustarlos periódicamente, y cada cierta cantidad de años se necesita volver a repasar la capa reflectora del espejo pues ésta va degradándose poco a poco.
Desventajas
La principal desventaja de un refractor, o una de sus principales desventajas, es que su tamaño es necesariamente limitado. Crear grandes lentes no es nada fácil, y aparte de los problemas para conseguir la curvatura precisa en una lente muy grande, nos encontramos con que la absorción de la luz por parte del cristal de la lente no va a ser completamente uniforme conforme se aumenta el grosor, y por tanto imposibilitan su uso para determinados trabajos. Las lentes más grandes construidas en estos instrumentos rondan los 100cm, puede que parezcan tamaños muy grandes, más allá de las necesidades de un aficionado, pero hay que tener en cuenta que conseguir determinados diámetros en refractor será sencillamente imposible, o prohibitivo económicamente, mientras que en modelos reflectores resultarán perfectamente asequible. A igualdad de diámetro, un refractor puede llegar a ser hasta 8 veces más caro que un reflector. Otro de los grandes inconvenientes de los refractores es la "aberración cromática", un problema que hace que las imágenes obtenidas tengan un aura azulada a su alrededor. Finalmente se debe mencionar el tamaño del tubo del telescopio, bastante mayor en los refractores que en cualquier reflector. Por ejemplo, si fueramos lo suficientemente afortunados como para poder costearnos un refractor de 20 cm de diámetro, la longitud del tubo rondaría los 3 metros, mientras que en reflectores sería de un metro, o incluso menos.