Los planetas son algunos de los objetivos más sencillos para el aficionado. La mayoría de ellos, excepto los más lejanos, son perfectamente visibles a simple vista. De hecho fácilmente podemos llegar a ver hasta Saturno.
La forma más sencilla de localizarlos con precisión es utilizar alguno de los diversos programas informáticos que existen y que nos permiten cartografiar el cielo con un detalle realmente notable para un aficionado. La mayoría no solo nos darán las posiciones de cada astro, sino que también nos representarán una imagen fiel del cielo sobre cualquier punto del planeta, y para casi cualquier fecha. En cualquier caso, también resulta interesante tratar de localizarlos por nuestros propios medios, incluso a simple vista.
Podremos localizarlos como puntos especialmente luminosos en las inmediaciones de la eclíptica, la trayectoria del Sol en el cielo, y una de sus características más notable es que se trata de puntos luminosos que no "tililan". A diferencia de las estrellas, la lúz procedente de los planetas no se muestra trémula. El motivo es la distancia a la que se encuentran: la luz procedente de las estrellas llega con un ángulo muy, muy pequeño, casi un simple rayo de luz, y por tanto las condiciones atmosféricas la afectan con suma facilidad. Cualquier turbulencia en la atmósfera distorsionará la imagen. En el caso de los planetas, su relativa proximidad hace que el angulo de llegada de la luz sea más amplio, se podría decir que el haz de luz es más "grueso" y por tanto es más difícil que las condiciones atmosféricas le afecten: la imagen es firme. Hay que tener en cuenta, que si las condiciones son realmente malas, la imagen de los planetas también acabará distorsionándose inevitablemente.
Otra pista para localizarlos es la tonalidad de su luz: el color. Los planetas presentarán siempre tonalidades cálidas que irán desde un blanco amarillento para Venus, hasta un naranja rojizo para Marte. Jamás tonos frios, azulados o verdosos.
Los planetas se mueven en el firmamento. Es otra pista clara que nos puede ayudar. Al contrario que las estrellas que permanecen fijas en una misma posición día tras día, de ahí el nombre de "estrellas fijas" que les daban los antiguos, los planetas se van desplazando por la bóveda del cielo con el paso de los días. Si controlamos la posición de un punto luminoso sospechoso, y ésta varía día a día, tenemos planeta.