La observación de cometas puede que sea uno de los poquísimos campos en los que un aficionado común todavía puede aspirar a aportar datos relevantes a la astronomía profesional moderna. Con una cierta dedicación y habilidad, claro está. Para localizar nuevos cometas no registrados no se necesita un gran instrumental, pero sí bastante paciencia.
Lo ideal es utilizar un instrumento óptico que nos proporcione un campo lo más grande posible, pero no tiene por que ser necesariamente un telescopio. Algunos cometas han sido descubiertos mediante simples prismáticos 10X50, por ejemplo. Aunque el telescopio siempre nos facilitará la tarea. Una veintena de aumentos debería ser lo mínimo para lanzarnos a la tarea.
Para iniciarse en el mundo de la "caza de cometas" lo mejor es practicar siguiendo la pista de aquellos cometas ya conocidos y cartografiados. El uso de software especializado en este tipo de cartas nos será de una enorme utilidad. Una vez familiarizados con el aspecto que presentan estos objetos vistos através del telescopio, y con unos cuantos meses o años de experiencia en nuestro haber, podremos afrontar la búsqueda de nuevos cometas.
Los cometas se encuentran más activos, y por tanto resultan más visibles, en las zonas cercanas al Sol así que es en sus inmediaciones donde conviene rastrear el cielo. Al oeste del Sol cuando éste se está poniendo, o al este del mismo durante el alba, hay una amplia zona que puede abarcar hasta 90º que ofrece grandes posibilidades. Deberemos prestar especial atención a la zona de la Ecliptica. Peinar cuidadosa y sistemáticamente esas zonas será el camino a seguir.