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La vida cotidiana en estos últimos años se ha vuelto una experiencia tremendamente competitiva, ya desde la más temprana edad no dejamos de marcarnos objetivos ni de exigirnos cada vez más a nosotros mismos. El resultado es una creciente tensión en acumulada que acaba manifestándose en multitud de síntomas de lo más diverso que simplemente agrupamos bajo el término "estrés". Estos síntomas pueden ser tanto de tipo psicológico, como orgánico. En la parte orgánica nos podemos encontrar con dolores vertebrales, musculares, dolores de cabeza, etc.
Puede que no podamos combatir en todos los casos las causas del estrés, pero si podemos adquirir unos hábitos, casi como si de una parte más de nuestra higiene personal diária se tratara, que nos permitan paliar en buena medida el componente orgánico arriba mencionado. Una dieta equilibrada, algo de ejercicio, y adecuados periodos de descanso, tienden a quedar olvidados a pesar de ser tres puntales esenciales en nuestra salud.
Origen del estrés postural:
Toda actividad, tanto física como mental, supone una cierta cantidad de esfuerzo para la persona que la realiza. Si rebasamos nuestros límites este sobreesfuerzo puede acarrear desagradables consecuencias: mayor riesgo de accidentes, disminución del rendimiento, problemas musculares, problemas óseos, problemas visuales, problemas de insomnio, problemas de concentración, etc.
Centrándonos en el componente físico, comprobamos que el esfuerzo puede dividirse en dinámico o estático. El dinámico es fruto de los desplazamientos y manipulación de objetos, mientras que el estático se basa en mantener los músculos contraidos durante un cierto tiempo. Durante este periodo de contracción la circulación de sangre por el músculo se verá afectada, en ocasiones de forma muy drástica, con lo que el aporte de oxígeno, así como la retirada de productos de deshecho y toxinas, van a verse igualmente afectados. Si esta condición se mantiene durante mucho tiempo inevitablemente aparecerá la fatiga, y posteriormente el dolor.
En resumidas cuentas, podemos afirmar que los motivos del estrés postural son lo siguientes: Movimientos repetitivos durante un periodo de tiempo excesivamente largo, posturas estáticas mantenidas demasiado tiempo, excesivos esfuerzos musculares, o cualquier combinación de las anteriores.