La vista es uno de los órganos sensoriales más importantes de que disponemos, y su influencia en nuestros hábitos posturales en ocasiones se pasa por alto. Hay que tener en cuenta que mantenemos el equilibrio en buena medida a partir de la información que proporciona el oido interno, las plantas de los pies, y los ojos.
La posición del globo ocular se ajusta mediante un juego de tres pares de músculos encargados de adaptar dicha posición al entorno que percibe. Estos músculos oculares se ven complementados en su labor de posicionamiento del globo ocular por los músculos suboccipitales, es decir, todos estos juegos de músculos trabajan unidos en el ajuste de nuestra mirada al entorno que nos rodea. La conclusión evidente es que la motricidad ocular tiene una influencia directa en nuestra columna vertebral.
Trabajo con monitores:
Como consecuencia de lo expuesto anteriormente resulta evidente que el trabajo diario con pantallas de datos, los típicos monitores de ordenador por ejemplo, puede suponer un riesgo para la salud de nuestra columna a menos que tomemos algunas precauciones.
En el trabajo frente a un ordenador debemos sentarnos derechos, con la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo. El ángulo tanto de rodillas como de codos debería rondar los 90 grados. Los monitores situados en paralelo con las ventanas reducen brillos y reflejos. Debemos situar el monitor a unos 50 cm de nuestros ojos y trabajar con iluminación natural en lo posible.
Evidentemente se trata de factores muy importantes, pero también se debe paliar el cansancio ocular, pues muy fácilmente se traducirá en un dolor en el cuello o espalda. Descansos de unos 10 minutos cada hora resultan más que recomendables. De hecho trabajar diversas horas frente a una pantalla de datos induce una cierta miopía que tarda unos minutos en remitir desde el momento en que salimos del trabajo.
Algunos trucos que nos pueden ayudar a paliar este cansancio ocular son:
- Cada quince o veinte minutos levantar la vista de la pantalla para fijarla en un punto alejado seis o siete metros.
- Mirar a derecha e izquierda sin mover la cabeza mientras permanecemos sentados con la columna bien alineada. Repetir el proceso pero esta vez moviéndolos de arriba a abajo.
- Abrir y cerrar los ojos al máximo arqueando las cejas para hacer trabajar los músculos que rodean al ojo.
- Cerrar los ojos y moverlos, primero en círculos, y después de arriba a abajo, y de izquierda a derecha.
Estos son sólo algunos de los ejercicios que, pese a su sencillez, nos pueden ayudar a relajar la musculatura ocular. En cualquier caso se debe evitar frotarse los ojos en caso de sentir molestias.