La correcta elección de la mesa de trabajo en la oficina es casi tan importante como la elección de la propia silla. Son deiversos los factores a tener en cuenta, y en demasiadas ocasiones los pasamos completamente por alto.
En el apartado visual conviene evitar las mesas con superficies brillantes que puedan producir molestos reflejos. En este sentido las mesas de cristal no son nada adecuadas para trabajar sobre ellas. También conviene que sean de un color claro ya que las superficies oscurar presentarán grandes contrastes visuales con el resto del material de trabajo como por ejemplo folios, libros, teclados, etc.
Las mesas de trabajo deberían tener siempre un tamaño mínimo de algo más de un metro de ancho, y unos ochenta o noventa centímetros de fondo. Evidentemente a mayor superficie, mayor comodidad para distribuir adecuadamente los elementos necesarios en el trabajo diario. Hay que prestar atención en esta distribución al hecho de que el usuario sea zurdo, o sea diestro. Hoy en día se puede llegar hasta configurar los botones del ratón del ordenador para adecuarlos a los usuarios zurdos. En cualquier caso, la norma general deberá ser conseguir una distribución lo más cómoda posible y que requiera el menor esfuerzo posible para alcanzar cada objeto.